En la medida que nuestros sistemas económicos dependen de los consumos energéticos y en la medida que el Petróleo proporciona más del 40% de la energía total consumida y el 90% de la utilizada en transportes, puede entenderse que todo lo que gira en torno al petróleo esté condicionando la dinámica política de nuestro Planeta. Gran parte de lo que está ocurriendo en estos momentos se explica a partir de la pugna por controlar y garantizar los suministros energéticos
Hay tres circunstancias que debemos tener presentes. En primer lugar, el petróleo es un bien escaso y finito, es decir, se va a acabar en algún momento. En segundo lugar, el petróleo juega un papel central en la economía, prácticamente desde la aplicación a gran escala de los motores de explosión. Y, en tercer lugar, debido a las dos circunstancias anteriores, el petróleo es un bien que cada vez será más codiciado y disputado, según se vayan agotando las existencias, sin que se disponga de otras fuentes energéticas que puedan cumplir su mismo papel con facilidad, y a unos precios razonablemente equiparables.
Desde hace años se vienen produciendo todo tipo de intentos de control del petróleo. Las potencias occidentales han intervenido en los países con recursos petroleros: han propiciado gobiernos afines o manejables, y han desestabilizado los que no lo eran, han obtenido concesiones, han pugnado por dominar las redes de comercialización…, e incluso han intervenido militarmente cuando sus intereses han estado en riesgo.
Con el nivel de alzas del petroleo en el mundo, tiene alguna importancia jugar con el impuesto especifico tal como lo hacen nuestros honorables parlamentarios, en realidad si es posible eliminarlo, sin duda habrán más vehículos transitando, mayor congestión, más contaminación. A mi juicio se deben aplicar las rebajas donde corresponde, en el transporte de carga y público, donde realmente afecta a nuestra población y que por supuesto sean aplicados en forma responsable a los productos, ya que una vez que suben es muy difícil que puedan bajar, beneficiando como siempre a nuestros vetustos y llorones empresarios.
Por último debemos entender que el problema de los recursos energéticos no es una cuestión que pueda solucionarse satisfactoriamente a medio plazo solamente mediante la lógica del mercado. En materia energética existen objetivos generales que responden a la lógica de la racionalidad y del bien común. Y, por lo tanto, se requieren planes a medio plazo, inversiones de fondo y, en términos más generales, incentivos económicos y fiscales que premien la racionalidad y ayuden a encaminarnos en las buenas direcciones.
Hay tres circunstancias que debemos tener presentes. En primer lugar, el petróleo es un bien escaso y finito, es decir, se va a acabar en algún momento. En segundo lugar, el petróleo juega un papel central en la economía, prácticamente desde la aplicación a gran escala de los motores de explosión. Y, en tercer lugar, debido a las dos circunstancias anteriores, el petróleo es un bien que cada vez será más codiciado y disputado, según se vayan agotando las existencias, sin que se disponga de otras fuentes energéticas que puedan cumplir su mismo papel con facilidad, y a unos precios razonablemente equiparables.
Desde hace años se vienen produciendo todo tipo de intentos de control del petróleo. Las potencias occidentales han intervenido en los países con recursos petroleros: han propiciado gobiernos afines o manejables, y han desestabilizado los que no lo eran, han obtenido concesiones, han pugnado por dominar las redes de comercialización…, e incluso han intervenido militarmente cuando sus intereses han estado en riesgo.
Se entiende, así, que actualmente uno de los focos principales de conflicto se localice en una de las zonas del Planeta donde se encuentra el 63% de las reservas totales del petróleo: el Golfo Pérsico.
Por lo tanto, para entender en sus raíces el curso de los acontecimientos que pueden producirse en torno al petróleo y para anticipar los escenarios más previsibles de futuro, hay que atender a las principales tendencias que se dibujan en estos momentos.
Pero la pregunta es ¿por que no se han desarrollado otros medios energéticos alternativos? simplemente por que los padres de la globalización en el mundo no lo han permitido y no están dispuestos a financiar proyectos o investigaciones al respecto, para seguir ostentando el poder y el dinero. Solo queda pensar que al paso que llevamos en un tiempo cercano probablemente el agua pueda ser el bien protegido y la fuente de dinero en el mundo.Con el nivel de alzas del petroleo en el mundo, tiene alguna importancia jugar con el impuesto especifico tal como lo hacen nuestros honorables parlamentarios, en realidad si es posible eliminarlo, sin duda habrán más vehículos transitando, mayor congestión, más contaminación. A mi juicio se deben aplicar las rebajas donde corresponde, en el transporte de carga y público, donde realmente afecta a nuestra población y que por supuesto sean aplicados en forma responsable a los productos, ya que una vez que suben es muy difícil que puedan bajar, beneficiando como siempre a nuestros vetustos y llorones empresarios.
Por último debemos entender que el problema de los recursos energéticos no es una cuestión que pueda solucionarse satisfactoriamente a medio plazo solamente mediante la lógica del mercado. En materia energética existen objetivos generales que responden a la lógica de la racionalidad y del bien común. Y, por lo tanto, se requieren planes a medio plazo, inversiones de fondo y, en términos más generales, incentivos económicos y fiscales que premien la racionalidad y ayuden a encaminarnos en las buenas direcciones.

